Tres delincuentes con frondoso prontuario fueron capturados tras una persecución de película por las calles del barrio mientras circulaban con una réplica de arma y herramientas de robo.
El barrio de Villa Devoto se despertó con la confirmación de que la inseguridad no descansa ni bajo el disfraz de los servicios públicos. Un grupo de delincuentes utilizaba un taxi como base de operaciones para reventar coches estacionados, pero no contaban con el ojo afilado de un residente que, cansado de los robos, dio el alerta que terminó con una cacería policial por Allende y Desaguadero.
Lo que indigna a los porteños no es solo el método, sino quiénes son los protagonistas. Los detenidos, identificados como García, Di Chiano y Chávez, no son ningunos improvisados: cargan con antecedentes por robo, drogas y violencia. ¿Cómo es posible que sujetos con este historial sigan caminando por la Comuna 11 con réplicas de armas y herramientas para saquear a los laburantes que dejan el auto afuera?
Dentro del taxi, que ahora está bajo la lupa para saber si era alquilado para delinquir, la Policía de la Ciudad encontró de todo: desde llaves Allen y guantes de látex hasta un posnet. La banda operaba con una logística profesional que hace sospechar que el supermercado de José Pedro Varela era solo uno de sus tantos puntos de ataque en una zona que se siente zona liberada.
La Justicia tiene ahora la pelota en su cancha, pero el escepticismo ciudadano es total. Mientras los vecinos tienen que actuar de vigilantes para proteger sus pertenencias, los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra. El debate sobre la reincidencia y el control de los vehículos de alquiler para transporte público vuelve a estallar en cada esquina de Devoto.
¿Hasta cuándo hay que vivir con el corazón en la boca para que estos personajes terminen donde corresponden? Los vecinos ya hicieron su parte, ahora falta que los jueces no les suelten la mano.
