El dueño de Mercado Libre respondió con burlas a un video de una mujer que no llega a fin de mes. El streamer lo cruzó con todo y estalló la polémica por los aportes.
La grieta digital se mudó al bolsillo de los abuelos. Una jubilada que confesó en televisión que no puede pagar sus remedios se convirtió en el blanco de una burla de Marcos Galperin, quien reaccionó con risas a su desgracia. El gesto del hombre más rico del país no pasó inadvertido para Coscu, que salió a pegarle donde más le duele, cuestionando la falta de empatía de quien tiene todo frente a quien no tiene nada.
El escándalo arrancó cuando se viralizó el testimonio de una mujer que trabajó toda su vida como ama de casa y hoy depende de sus hijos para sobrevivir. Galperin, lejos de mostrar piedad, clavó un emoji de risa en un posteo que la tildaba de «kuka». La respuesta del streamer fue letal: le recordó que en otras épocas las mujeres sostenían hogares sin sueldo y que reírse del hambre ajeno teniendo una fortuna es, por lo menos, miserable.
Pero el empresario no se quedó callado y redobló la apuesta con una frase que es un dardo directo al sistema previsional. «Si no trabajaste nunca y tenés más de 65 años, no sos jubilado», lanzó en su cuenta de X, dejando en claro que para él, quienes no aportaron al sistema formal no tienen derecho a ser llamados como tales, sin importar el esfuerzo realizado en el hogar.
La pelea dividió las aguas entre los que defienden el mérito del aporte jubilatorio y los que ven en Galperin a un millonario desconectado de la realidad social argentina. Mientras el costo de los medicamentos vuela por las nubes en las farmacias porteñas, la discusión sobre quién merece cobrar y quién no se volvió una carnicería virtual con miles de usuarios tomando partido.
¿Es una verdad técnica o una crueldad innecesaria? La postura de Galperin cuestiona el corazón de las moratorias previsionales, mientras que el planteo de Coscu pone el foco en la sensibilidad humana. Lo cierto es que el debate sobre la vejez y el dinero volvió a explotar de la mano de dos figuras que no podrían ser más opuestas.
La polémica sigue escalando y las redes sociales son un campo de batalla. En una ciudad donde los jubilados hacen malabares para comer, las palabras de Galperin resuenan como una sentencia o como un insulto, dependiendo de qué lado de la billetera se mire.
