Máximo Kirchner y el núcleo duro lanzaron un ultimátum al gobernador bonaerense: o milita la libertad de CFK o se olvida del apoyo para su aventura presidencial.
La interna peronista detonó en la Ciudad con una violencia política que no tiene retorno. Mientras Axel Kicillof intenta armar un frente amplio para 2027, el kirchnerismo de paladar negro le puso el freno de mano con una condición innegociable: no habrá campaña si la bandera de «Cristina libre» no es la prioridad absoluta. Los reproches por la falta de «gestos humanos» y las visitas inexistentes a la expresidenta terminaron de pudrir un vínculo que hoy solo se comunica a través de dardos en la prensa y filtraciones de WhatsApp.
El detonante final fue la frase del ministro Carlos Bianco, quien osó decir que el peronismo no está proscripto, aunque Cristina sí. Para los soldados de Máximo, esto es traición pura y una invitación a jubilar a la jefa. La respuesta no tardó en llegar desde La Plata y la Legislatura, donde figuras como Florencia Saintout sentenciaron que no se puede ser militante del PJ sin plantear estrategias para liberar a la líder del movimiento.
Máximo Kirchner no se quedó atrás y aprovechó el aniversario de la elección de su padre para pegarle donde más le duele al gobernador: lo acusó de mirar para otro lado mientras detienen a Cristina para evitar que gane. La interna escaló a niveles personales cuando recordaron que Bianco fue operado en Barcelona mientras la expresidenta enfrenta su situación judicial, un contraste que calificaron de «patético» en los grupos de chat que arden por estas horas.
La fractura es tan profunda que La Cámpora ya amaga con un camino electoral propio para 2027. El mensaje es claro: si Kicillof quiere ser presidente, tendrá que demostrar lealtad total a la familia Kirchner o prepararse para una interna que promete dejar heridos por todos lados. La «unidad» es hoy un dibujo que ya nadie se cree en las oficinas de la calle Bolívar.
¿Es Kicillof el heredero natural o un desagradecido que quiere jubilar a Cristina antes de tiempo? La pelea por el sillón de Rivadavia empezó de la peor manera y el peronismo porteño está obligado a elegir bando.
