El Gobierno cruzó con todo al «padre de la convertibilidad» tras sus críticas al cepo y al manejo de las finanzas de Luis Caputo.
La paz se terminó entre Javier Milei y su otrora referente, Domingo Cavallo. Lo que empezó como un asesoramiento en las sombras derivó en un combate abierto por Twitter, donde el ministro Luis Caputo no se guardó nada y mandó al exministro a ocultar su despecho. La Casa Rosada no perdona que el hombre del 1 a 1 haya tildado a Caputo de ser simplemente un «trader» sin teoría económica.
El cruce sacudió el avispero porteño cuando Cavallo exigió levantar el cepo ya mismo para que el riesgo país se desmorone. La respuesta oficial fue un carpetazo histórico: le recordaron el Corralito, el Plan Bonex y la «violación sistemática de la propiedad privada». Milei, fiel a su estilo, aprovechó para meter en la misma bolsa de «chantas» a economistas y periodistas por igual.
La pelea divide aguas en las mesas de los cafés de la Ciudad. ¿Tiene razón «el Mingo» al pedir libertad total de capitales o el Gobierno hace bien en desconfiar de quien nos dejó el tendal en 2001? Caputo asegura que están arreglando el país y que la desconfianza que hoy persiste es, justamente, el legado que dejó Cavallo.
Mientras el dólar y las reservas son el centro de la disputa, el Presidente redobló la apuesta llamando «basuras inmundas» a quienes cuestionan su hoja de ruta. El clima está que arde y la relación técnica parece haber muerto para darle paso a una batalla política por quién sabe más de economía.
La gran incógnita es si este choque de planetas afectará la confianza de los mercados o si es solo un round más de una interna entre economistas que se creen dueños de la verdad. Lo único seguro es que la reconciliación hoy parece un imposible.
