Luego de un despiste que lo relegó al 16° puesto, el piloto argentino protagonizó una gran recuperación para finalizar noveno y sumar dos puntos valiosos, encontrando contención inmediata en su ingeniero de pista.
El Gran Premio de Italia dejó un balance sumamente intenso para Franco Colapinto. El piloto argentino cumplió una actuación colmada de emociones en Monza: llegó a marchar en el tercer puesto, sufrió un despiste que lo marginó hasta la 16° posición y protagonizó una furiosa remontada para cruzar la bandera a cuadros en el noveno lugar, sumando valiosos puntos para el campeonato.
La autocrítica del piloto y el respaldo desde el box
Apenas bajó del monoplaza, la frustración predominó en el estado de ánimo de Colapinto, quien se mostró sumamente autocrítico en su comunicación con el muro de boxes y con su ingeniero, Stuart Barlow. “Perdón, Stu. Estoy muy decepcionado conmigo mismo. Perdón, perdón. Soy un idiota”, se lamentó el argentino por la maniobra que condicionó su podio.
Lejos de recriminarle la falla, la respuesta del equipo fue de contención inmediata. «Pensemos acerca de lo positivo acá. P9» e insistió en la magnitud de la recuperación: «Amigo, terminaste P9, con un manejo increíble. Arrancaste con un poco de daño ahí. Manejaste muy bien y volviste al P9. De vuelta a los puntos».
El cierre de la charla y la mirada en el campeonato
Ante la insistencia del piloto por haber dejado escapar una ocasión inmejorable, Barlow fue tajante para levantarle el ánimo: “Amigo, nada de disculpas. Hacemos esto todos juntos”. El ingeniero remarcó que lo sustancial era haber sumado más unidades que sus rivales directos de Racing Bulls y consolidar el rendimiento general del equipo.
Para cerrar el intercambio, Barlow dejó un mensaje claro enfocado en el crecimiento del argentino: «Creo que podés estar muy orgulloso de esa remontada. Nosotros estamos acá. Así que bien hecho». Con este resultado y su reciente renovación confirmada con Alpine para 2027, Colapinto se despidió de Monza con sensaciones agridulces, sabiendo que el ritmo está, pero con la tranquilidad del respaldo absoluto de su estructura.
