La desaceleración de los precios en el mercado local y una caída de la inflación en Estados Unidos mejoran las expectativas oficiales sobre la evolución de la economía y el acceso al financiamiento internacional.
Los últimos datos de inflación difundidos tanto en Argentina como en Estados Unidos dejaron un panorama favorable para la estrategia económica del Gobierno nacional. Mientras el índice de precios local perforó el 2% por primera vez en el año y acumuló tres meses consecutivos de desaceleración, la economía estadounidense registró una deflación superior a la prevista por el mercado.
En el plano local, el dato publicado por el Indec confirmó que la inflación de junio descendió por debajo del 2%, consolidando una tendencia de desaceleración que se mantiene desde hace tres meses y que representa uno de los principales objetivos económicos del Ejecutivo.
En Estados Unidos, la inflación minorista mostró una caída del 0,4%, un resultado que superó las proyecciones de los analistas, quienes esperaban una baja del 0,1%. Se trató de la primera deflación registrada en dos años.
La reducción estuvo impulsada principalmente por la baja del precio del petróleo y el descenso cercano al 10% en los combustibles durante el último mes. Este escenario disminuyó las expectativas de que la Reserva Federal avance con una nueva suba de las tasas de interés para contener la inflación.
Como consecuencia, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años retrocedió levemente hasta el 4,58% anual. Para el Gobierno argentino, este comportamiento resulta relevante, ya que una mayor baja de esa tasa de referencia, cercana al 4%, podría facilitar el regreso del país a los mercados internacionales de crédito, acceso que permanece limitado desde hace ocho años.
Mientras tanto, el riesgo país continúa cerca de perforar los 400 puntos básicos, una posibilidad que dependerá de que continúe mejorando el escenario financiero internacional.
Sin embargo, el contexto externo también presenta factores de incertidumbre. Los nuevos bombardeos en el Golfo Pérsico impulsaron nuevamente el precio internacional del petróleo. El barril Brent, que dos semanas atrás había bajado de los 75 dólares, volvió a ubicarse alrededor de los 85 dólares, un movimiento que podría dificultar la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria. Con el último dato, la inflación anual en Estados Unidos pasó del 4,2% al 3,5%.
En Argentina, la reducción de la inflación ya era esperada por el mercado, aunque el dato continúa siendo relevante para la administración nacional. La moderación en el ritmo de aumento de los precios favorece una recuperación gradual del poder adquisitivo de salarios y otros ingresos.
Las expectativas oficiales también apuntan a una mejora del consumo interno, luego de la caída registrada tras la aceleración inflacionaria observada entre fines del año pasado y el primer trimestre de 2026.
En paralelo, el Gobierno también observa una mejora en otros indicadores. La estabilidad cambiaria contribuyó a ese escenario, con una baja del dólar oficial en el Banco Nación hasta los $1.500 y una disminución de las cotizaciones financieras. Según las proyecciones, este comportamiento podría ayudar a evitar un rebote de la inflación durante julio, mes para el que distintas estimaciones ubican nuevamente el índice cerca del 1,9%.
Un informe de IOL destacó que el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas desaceleró su incremento mensual del 2,5% al 1,3%. Además, indicó que la inflación núcleo cerró en 1,6%, por debajo del índice general.
De acuerdo con ese relevamiento, la moderación en los precios de lácteos y verduras explicó gran parte de la desaceleración del rubro alimentos, mientras que la indumentaria registró un segundo mes consecutivo con aumentos inferiores al 0,5%.
El informe también señaló que en mayo el 66% de los precios aumentaban por encima del 2% mensual, mientras que en junio ese porcentaje descendió al 33%. Tanto ese indicador como la baja de la inflación núcleo alimentan expectativas favorables para los próximos meses.
Algunas consultoras privadas ya proyectan que durante julio la inflación podría mantenerse por debajo del 2%, incluso en un período caracterizado por una mayor estacionalidad debido a las vacaciones de invierno y al impacto del medio aguinaldo.
