Tras imponerse en segunda vuelta, la nueva mandataria marca el regreso del fujimorismo al poder en un país atravesado por la polarización. Su llegada a la Presidencia vuelve a poner en debate el legado de Alberto Fujimori y el rumbo político que tomará Perú.
Después de varios intentos electorales, Keiko Fujimori alcanzó finalmente la Presidencia de Perú. Su llegada al poder representa no solo la asunción de una nueva mandataria, sino también el regreso del fujimorismo al Gobierno.
La figura de Alberto Fujimori continúa generando divisiones en la sociedad peruana. Su paso por la Presidencia estuvo marcado, entre otros aspectos, por la condena que recibió por su responsabilidad en violaciones a los Derechos Humanos.
El ajustado triunfo de Keiko Fujimori en segunda vuelta frente al candidato Roberto Sánchez y su reciente asunción abren interrogantes sobre las continuidades y diferencias que tendrá su gestión respecto del legado político de su padre.
Las primeras medidas de Keiko Fujimori
Durante su discurso de asunción, la nueva presidenta adelantó algunas de las principales medidas que buscará implementar durante su gestión.
Entre sus anuncios se encuentra un aumento del 15% del salario mínimo y un bono compensatorio por única vez destinado a incentivar a las micro y pequeñas empresas a formalizar a sus trabajadores mediante esta compensación.
También anticipó que duplicará el programa de pensiones destinado a las personas mayores de menores recursos y aseguró que buscará reducir a la mitad la pobreza infantil.
Además, anunció la asignación de «recursos extraordinarios» para afrontar las consecuencias de la llegada del fenómeno de El Niño, que podría generar lluvias intensas e inundaciones tanto en Perú como en Ecuador.
En diálogo con France 24 en Español, el politólogo Gonzalo Banda Lazarte consideró que las medidas anunciadas forman parte de una tradición asociada al espacio político de la nueva presidenta.
«En general, el fujimorismo siempre ha sido un populismo que despreció la política tradicional. Un pragmatismo político que entregaba promesas de campaña», sostuvo.
Banda Lazarte señaló que buena parte de los anuncios realizados durante el discurso de asunción están vinculados con el gasto público y los definió como «mensajes a su cliente de la política».
Por su parte, Kathy Zegarra, analista e integrante de la Red de Politólogas de Perú, coincidió parcialmente con ese análisis, aunque destacó que Keiko Fujimori presenta un perfil más institucionalizado que el de su padre.
Según la especialista, mientras el exmandatario «creaba un partido político nuevo para cada elección», su hija consiguió consolidar una estructura partidaria sólida y disciplinada, que podría ofrecerle una base de gobernabilidad más firme que la que tuvieron sus antecesores.
¿Qué cambia en el nuevo fujimorismo?
El politólogo Gonzalo Banda Lazarte, sin embargo, consideró que las diferencias con el pasado son limitadas y sostuvo que el fujimorismo representa una apuesta por mantener el establishment político y económico existente.
En ese sentido, señaló que el espacio busca reforzar «la maquinaria que ha dominado la política tradicional en el Perú en los últimos años» y preservar los límites económicos y políticos que considera consolidados.
En relación con el discurso de asunción, lo calificó como «muy poco ambicioso» y «sin una idea política de fondo». Además, sostuvo que no tuvo un carácter «refundacional».
El especialista vinculó esa característica con el extenso recorrido electoral de Keiko Fujimori hasta alcanzar la Presidencia. Según su análisis, una dirigente que perdió en varias oportunidades una segunda vuelta y tuvo que esperar tantos años para llegar al poder podría haber presentado un discurso con un perfil más ideológico e inspirador.
Sin embargo, consideró que la exposición fue breve, prolijamente elaborada y sencilla, con una duración de entre 45 y 50 minutos y unas 14 páginas, de acuerdo con su interpretación.
La llegada de Keiko Fujimori al Gobierno marca así una nueva etapa para el fujimorismo y abre un escenario de interrogantes sobre el rumbo que tomará Perú, en un contexto político atravesado por la polarización y por el debate en torno a la herencia del gobierno de su padre.
