La emblemática artista plástica y pionera de los happenings recibirá el reconocimiento oficial este jueves 13 de agosto en el Palacio Libertad, sumándose a un selecto grupo de referentes de la cultura argentina.
La reconocida artista visual Marta Minujín recibirá el próximo jueves 13 de agosto la distinción de Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, el máximo reconocimiento que otorga la Secretaría de Cultura a aquellas figuras que han realizado una contribución excepcional al patrimonio cultural del país. El galardón sitúa a la pionera de los happenings a lado de figuras destacadas como Mirtha Legrand, Luis Brandoni, Lalo Schifrin, Moria Casán y Valeria Lynch.
Una trayectoria de vanguardia y ruptura
Nacida el 30 de enero de 1943 en el barrio porteño de San Telmo, Minujín construyó a lo largo de más de seis décadas una obra inconfundible: efímera, monumental y fuertemente centrada en la participación del público. Su paso por el París de los años 60 tras una beca del Fondo Nacional de las Artes marcó el inicio de un camino transgresor que incluyó hitos como La Destrucción (1963) y la mítica La Menesunda (1965) en el Instituto Di Tella, creada junto a Rubén Santantonín.
A lo largo de su carrera, su nombre se asoció a las acciones artísticas de gran escala más recordadas de la Argentina, desde el Obelisco de pan dulce (1979) hasta El Partenón de libros prohibidos (1983) y su célebre foto-performance junto a Andy Warhol pagando la deuda externa con choclos. Su obra forma parte de las colecciones de museos internacionales de la talla del Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou y la Tate de Liverpool.
Reconocimiento en el Palacio Libertad
La ceremonia de distinción se llevará a cabo en el Palacio Libertad, un espacio que ya le es familiar a la artista tras albergar con éxito sus instalaciones inflables monumentales —como La escultura de los sueños y Golosina emocional— durante las temporadas recientes. De este modo, la cultura nacional rinde homenaje a una creadora insaciable que, con lentes icónicos y una energía inagotable, sigue desafiando las fronteras del arte contemporáneo.
