Pedro Sánchez anunció verificaciones aleatorias en puertos y aeropuertos tras la negativa de Italia a levantar las restricciones aplicadas a quienes llegan desde España. La tensión bilateral se profundizó por la crisis migratoria en Ceuta.
La tensión entre España e Italia por la crisis migratoria en Ceuta sumó un nuevo capítulo luego de que el gobierno de Pedro Sánchez anunciara el restablecimiento temporal de controles fronterizos para los viajeros procedentes de territorio italiano.
La decisión fue adoptada después de que el gobierno de Giorgia Meloni rechazara retirar las restricciones que había implementado previamente para quienes llegan desde España.
Los nuevos controles comenzarán a partir de la medianoche de este sábado y se realizarán tanto en puertos como en aeropuertos. De acuerdo con las autoridades españolas, las verificaciones serán aleatorias e incluirán el control de identidad y nacionalidad mediante el pasaporte.
En el caso de los ciudadanos de países que no pertenecen a la Unión Europea, los agentes también comprobarán la documentación correspondiente, incluidas visas y permisos de residencia.
Por el momento, la medida estará vigente hasta el 7 de septiembre, aunque el gobierno español dejó abierta la posibilidad de modificar ese plazo si cambian las circunstancias que motivaron la decisión.
El origen de la disputa entre España e Italia
El nuevo capítulo de la tensión se produjo luego de que Madrid exigiera a Roma levantar antes del domingo las restricciones que había impuesto tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta.
Italia rechazó el pedido y sostuvo que no aceptará “ultimátums ni imposiciones”. Además, confirmó que mantendrá al menos hasta el 15 de agosto los controles sobre ciudadanos extracomunitarios procedentes de España.
Desde Madrid calificaron la postura italiana como “injusta” y “discriminatoria” y cuestionaron que la decisión pueda perjudicar los intereses de la Unión Europea.
El gobierno español también remarcó que los migrantes que ingresaron de manera irregular a Ceuta desde Marruecos no tienen autorización para circular libremente por el espacio Schengen.
La crisis comenzó luego de que decenas de miles de migrantes intentaran ingresar al enclave español. Ante esa situación, Italia reforzó los controles marítimos y aéreos con el argumento de proteger sus fronteras y garantizar la seguridad nacional.
Cruces entre los gobiernos
La disputa también provocó enfrentamientos entre funcionarios de ambos países. El canciller español, José Manuel Albares, cuestionó al ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, por vincular la emergencia migratoria con las políticas de regularización impulsadas por Sánchez y reclamó una mayor “solidaridad europea”.
Meloni, por su parte, mantuvo su posición y aseguró que Italia solamente reconsiderará las restricciones cuando cuente con garantías de que no se producirá otra llegada masiva de migrantes ni existirán nuevos riesgos para la seguridad.
La situación se volvió todavía más delicada ante la difusión en Internet de convocatorias para intentar un nuevo cruce hacia Ceuta el próximo 15 de agosto. La Guardia Civil confirmó que detectó esos mensajes, aunque todavía no está determinado cuál podría ser su alcance.
Qué pasará con los menores que permanecen en Ceuta
Mientras continúa la disputa diplomática, las autoridades españolas avanzan con la asistencia de los menores que permanecen en Ceuta.
Según los registros oficiales, hay 1.342 chicos en esa situación. El gobierno español anticipó que comenzará a trasladarlos progresivamente hacia la península y que los menores de 13 años tendrán prioridad en el proceso.
