Nueve delincuentes fueron atrapados arriba de un colectivo de la línea 34 tras un raid delictivo que dejó a varios pasajeros a pie y sin sus pertenencias.
La paciencia de los porteños que viajan a trabajar llegó a su límite tras conocerse el prontuario de la banda desbaratada en el cruce de Juan B. Justo y Honduras. El grupo, compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres, operaba con total impunidad en las unidades que circulan por Palermo, acumulando una cantidad de detenciones previas que indigna a cualquier vecino que paga su boleto.
El dato que genera furia es el historial de uno de los detenidos: a sus 29 años ya entró 12 veces a la comisaría por robos y hurtos, pero seguía libre y «trabajando» arriba de los colectivos. Durante el operativo, la policía encontró doce celulares robados, algunos de ellos ocultos entre los asientos del interno de la línea 34, confirmando que se trataba de una organización dedicada exclusivamente al saqueo de pasajeros.
La desvergüenza de los delincuentes quedó expuesta cuando, en pleno procedimiento, uno de los teléfonos secuestrados empezó a sonar. Era una víctima que llamaba desesperada para intentar recuperar su herramienta de trabajo sustraída apenas unos minutos antes en otra unidad. Este detalle confirma que la banda realizaba «raids», saltando de un colectivo a otro para limpiar los bolsillos de la gente.
El debate por la seguridad en el transporte público se recalienta tras este episodio. Mientras las autoridades presumen el uso de las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano, el ciudadano de a pie se pregunta hasta cuándo habrá que convivir con sujetos que entran por una puerta y salen por la otra para volver a robar en la misma parada de siempre.
La situación queda en manos de la justicia porteña, aunque la comunidad ya no espera milagros de un sistema que permite que un delincuente sea detenido doce veces sin consecuencias reales.
