Un brutal choque en el cruce de Juan B. Justo y Carrasco dejó a un motociclista herido y un local con la vidriera estallada.
La madrugada en la zona oeste de la Capital se transformó en un escenario de caos cuando una Renault Duster perdió el control tras impactar contra una moto. El vehículo terminó su carrera incrustado en el interior de una concesionaria de motos, rompiendo todo a su paso y reavivando el debate sobre la seguridad vial en las avenidas porteñas.
El siniestro ocurrió en la intersección de Juan B. Justo y Carrasco. Según los primeros reportes, el impacto contra la motocicleta fue tan violento que el envión proyectó a la camioneta directamente contra el frente vidriado del comercio. Los vecinos despertaron con el estruendo de los cristales estallando en una esquina que, aseguran muchos, es pista de carreras cuando baja el sol.
Un joven de 23 años, que manejaba la moto, fue el más perjudicado y tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital Vélez Sársfield con politraumatismos. Mientras tanto, el conductor de la camioneta bajó por sus propios medios, aunque el frente de su rodado quedó completamente destruido tras atravesar la entrada del local.
En el comercio los daños fueron totales en la fachada y en varios accesorios que estaban en exhibición, aunque por milagro no se arruinaron las unidades nuevas. La Policía de la Ciudad realizó el control de alcoholemia al automovilista y secuestró las cámaras de seguridad para determinar quién cometió la imprudencia que casi termina en tragedia.
La pregunta que circula entre los que transitan la zona es inevitable: ¿Hasta cuándo vamos a seguir viendo este nivel de locura al volante en las avenidas? Se investiga si hubo exceso de velocidad o si alguno de los protagonistas ignoró la luz roja del semáforo, algo que se volvió moneda corriente en las madrugadas porteñas.
Los peritajes finales determinarán las responsabilidades legales, pero el impacto material y el susto de los residentes dejan en claro que la imprudencia sigue ganando las calles.
