El recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente disparó el precio del petróleo y los inversores huyen hacia el dólar mientras el riesgo país argentino vuelve a acechar los 600 puntos.
El mundo financiero está prendido fuego y, como siempre, cuando afuera estornudan, acá nos agarramos una neumonía terminal. Mientras las grandes potencias tiemblan por la escasez de crudo, los inversores decidieron soltarle la mano a todo lo que huela a riesgo, y la Argentina, fiel a su estilo, lideró las pérdidas globales con una caída estrepitosa del 7% en Nueva York. Ni el oro ni las criptomonedas sirvieron de balsa: hoy la orden fue una sola: «comprar dólares y salir corriendo».
En el plano local, la desconfianza es total y no es para menos. A la parálisis económica se le suma un dato que hace ruido en todas las oficinas de la calle Florida: el Gobierno empezó a pisar pagos y ya se duda de si el famoso superávit fiscal es real o puro dibujo de Excel. Con este panorama, los bonos se hundieron y el riesgo país se disparó, alejándonos cada vez más de la chance de volver a pedir plata prestada afuera a tasas razonables.
Como si viviéramos en otro planeta, los gremios aprovechan el caos para meter presión con huelgas que amenazan con trabar la exportación de granos y la liberación de pesos en las cuentas. El paro de camioneros y la parálisis en el puerto de Quequén son el combo perfecto para que los productores de soja se sienten arriba de la cosecha y no liquiden ni un grano, esperando a que aclare o que el dólar pegue el salto que todos presienten.
La movida de hoy dejó a los plazos fijos como una opción para perdedores con tasas negativas que no cubren ni el asado del domingo. Los que tienen un mango más sofisticado están saltando a las Obligaciones Negociables de empresas energéticas, buscando un refugio que pague en dólares billete ante una desconfianza que ya se siente en el aire. La Universidad Di Tella ya lo confirmó: la confianza del consumidor se desplomó casi un 6% en abril.
¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo los más castigados de la clase cada vez que hay un ruido afuera? Los dólares financieros volvieron a subir y el Banco Central, aunque compra reservas, no logra calmar a un mercado que ya siente el olor a quemado.
