Un estudio revela que el empleo en el Gran Buenos Aires depende del crecimiento y no de las importaciones.
La discusión sobre la apertura comercial vuelve a encender la mecha en la Ciudad y el conurbano, pero los números oficiales traen un diagnóstico que incomoda a más de un político. Mientras se agita el miedo a una destrucción masiva de puestos de trabajo, un análisis profundo demuestra que los sectores industriales más sensibles representan apenas una mínima fracción del empleo real en la región.
El verdadero motor laboral del área metropolitana no está en las fábricas textiles o de calzado, sino en los servicios, el comercio y la construcción, actividades que no compiten con lo que viene de afuera. En estos sectores se concentra casi el setenta por ciento de los trabajadores, lo que significa que el bolsillo de la gente sufre mucho más por el estancamiento económico general que por la competencia extranjera.
La evidencia de los últimos años es contundente: los municipios que más apostaron a proteger su industria tradicional son los que hoy muestran los peores índices de crecimiento laboral. Paradójicamente, las zonas que diversificaron sus actividades lograron expandirse, dejando en claro que el modelo de cerrar la economía no está garantizando el bienestar de los bonaerenses ni de quienes trabajan en la capital.
Si la economía lograra crecer a un ritmo sostenido, cualquier impacto negativo por la apertura de importaciones sería absorbido rápidamente por la expansión de los servicios y el consumo interno. El problema central que asfixia al trabajador no es la entrada de productos, sino una macroeconomía que no arranca y que impide la reasignación de capital hacia sectores más productivos.
La conclusión es un golpe directo al discurso habitual de protección a ultranza: el crecimiento es el único antídoto real contra el desempleo. Sin una expansión del ingreso, no hay muro comercial que alcance para salvar los puestos de trabajo, mientras que con una economía sana, el mercado laboral tiene la flexibilidad necesaria para transformarse y crecer.
