El vicerrector Emiliano Yacobitti rompió el silencio y tildó de provocación los intentos del oficialismo por politizar el reclamo mientras los salarios docentes se hunden en la pobreza.
La tensión alcanzó su punto máximo este martes por la mañana con declaraciones cruzadas que prendieron fuego la previa de la movilización. El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, salió con los tapones de punta a denunciar que la Casa Rosada busca deslegitimar la protesta, asegurando que a la calle van a salir incluso miles de personas que votaron a Milei pero que no están dispuestas a ver cómo se destruye la universidad pública por falta de fondos.
El eje del conflicto pasa por una Ley de Financiamiento que el Congreso aprobó pero el Ejecutivo se niega a ejecutar, dejando a los docentes en una situación desesperante. Según los datos que manejan en el rectorado, el 80% de los profesores universitarios hoy cobra salarios que están por debajo de la línea de pobreza, obligando a los profesionales más capacitados del país a tener tres o cuatro empleos para poder llegar a fin de mes.
Desde el Gobierno, el subsecretario Alejandro Álvarez encendió la mecha al decir que la movilización está «influenciada por la política», lo que fue tomado como un insulto directo por las autoridades académicas. La respuesta de Yacobitti no se hizo esperar: consideró ridículo que se intente tapar el sol con las manos cuando el presupuesto no se ejecuta y las aulas se quedan sin recursos básicos para funcionar.
La pelea ya no es solo por números, es una batalla cultural sobre qué lugar ocupa la educación en el modelo de país. Mientras los rectores denuncian un vaciamiento sistemático, en Balcarce 50 insisten con las auditorías y el rediseño de fondos. El clima en la calle promete ser una olla a presión donde se va a medir, una vez más, quién tiene la verdadera fuerza de la opinión pública.
¿Vos qué pensás: es una marcha genuina por la educación o están usando a los pibes para pegarle al Gobierno? El debate está que arde y hoy se define en la Plaza.
