El ala dura de Mauricio Macri le picó el boleto al ministro del Interior y exige un candidato puro para competir en la provincia de Buenos Aires
La guerra por las candidaturas de cara a los próximos turnos electorales desató un escándalo total en el PRO. El entorno más cercano a Mauricio Macri se plantó en pie de guerra y sentenció que no van a aceptar que Diego Santilli sea el candidato del partido, acusándolo de haberse entregado por completo a las filas de La Libertad Avanza para mendigar un lugar en las listas oficiales.
El estallido definitivo ocurrió durante un encuentro reservado en Olivos, donde los principales referentes del macrismo duro bajaron una orden tajante: el postulante tiene que salir de los dirigentes leales que se quedaron a defender el espacio, excluyendo de forma explícita al actual ministro del Interior. La desconfianza hacia su figura es total y afirman que el expresidente no está dispuesto a perdonarle sus movimientos.
El funcionario nacional quedó atrapado en una encerrona política. Convencido de que el presidente Javier Milei lo elegiría para encabezar la propuesta bonaerense, ahora ve cómo la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, le cerró la puerta en la cara para imponer al libertario Sebastián Pareja. Sin el sello del PRO para negociar territorialidad, sus aspiraciones quedan gravemente heridas.
La desesperación llevó al cuestionado dirigente a tejer alianzas de apuro con el titular del partido en la provincia, Cristian Ritondo, y a buscar el auxilio de intendentes bonaerenses para demostrar que todavía tiene peso político. Su estrategia de promover una fusión total entre el PRO, el radicalismo y los libertarios choca de frente con la idea de sostener la identidad partidaria original.
La grieta es profunda y expone que la conveniencia electoral pesa más que los principios ideológicos. Mientras la cúpula partidaria debate si capitula ante la Casa Rosada o si presenta batalla con candidatos propios, la sociedad asiste a un espectáculo de especulación pura donde las ambiciones personales paralizan cualquier propuesta seria para gobernar.
¿Debe el PRO someterse a las exigencias del gobierno nacional o tiene que echar a los que se cambiaron de bando? Expresá tu postura en los comentarios y polemizá con los que defienden a los camaleones de la política.
