El Gobierno lanza la «inocencia fiscal» para captar 15.000 millones de dólares de ahorristas privados mientras los bancos temen terminar en la mira por lavado de dinero.
La gestión de Luis Caputo puso todas las fichas en una jugada arriesgada: que los argentinos saquen sus ahorros del colchón para financiar la reactivación económica. Bajo una premisa que ya genera cortocircuitos en la City porteña, el Ejecutivo impulsa una suerte de «inocencia fiscal» presunta, donde se busca que las entidades financieras absorban los billetes verdes sin hacer demasiadas preguntas sobre su origen.
El mensaje oficial es que el Estado ya no será la «aspiradora» de divisas y que el sistema está listo para prestarle al sector privado. Sin embargo, las gerencias de legales de los principales bancos de la Capital están en pie de guerra. El miedo es concreto: que por cumplir con el deseo de la Casa Rosada, terminen violando normativas internacionales contra el lavado y reciban sanciones que los dejen afuera del mundo.
Lo que nadie te dice es que esta «Fase 4» es un manotazo de ahogado ante la falta de crédito internacional. Como el mercado externo todavía no nos presta, el Gobierno necesita que vos pongas los dólares. La gran duda que circula en las mesas de dinero de la City es si este «vale todo» fiscal no terminará incubando un descalce de monedas que nos haga recordar los peores fantasmas del 2001.
Mientras las empresas petroleras y gasíferas consiguen plata más barata que el propio Estado, el ahorrista minorista mira con desconfianza. ¿Es seguro sacar los dólares del escondite cuando los bancos todavía tienen miedo de las penalidades internacionales? La apuesta es un «all-in» total al bolsillo de la gente.
El plan está en marcha y la presión sobre los bancos es total. Caputo quiere los 15.000 millones de dólares ya, pero la resistencia del sector financiero promete convertir esta medida en una batalla legal de final abierto.
