Los financiamientos en moneda local no logran recuperarse en términos reales, mientras que los créditos en dólares avanzan impulsados por tasas más bajas.
El crédito bancario al sector privado en pesos mostró señales de estancamiento en marzo, en un contexto de inflación persistente y caída en la demanda de financiamiento, mientras que los préstamos en dólares continúan en expansión.
Según datos del Banco Central, el stock de crédito en pesos creció 3,2% nominal en marzo, pero al descontar la inflación el resultado es prácticamente neutro. Incluso, medido a precios constantes y sin estacionalidad, se registró una leve caída del 0,4%, lo que confirma la falta de recuperación del financiamiento en moneda local.
Este escenario contrasta con lo ocurrido un año atrás, cuando el crédito mostraba un crecimiento real sostenido y bajos niveles de morosidad. Actualmente, el aumento en los incumplimientos de pago y la incertidumbre económica afectan la dinámica del sistema financiero.
Analistas privados coinciden en que la demanda de pesos sigue debilitada, en parte por el repunte inflacionario reciente. Además, la base monetaria acumula siete meses consecutivos de caída en términos reales, lo que limita la expansión del crédito y el consumo.
En paralelo, los préstamos en dólares registraron un crecimiento del 5,4% mensual en marzo y alcanzaron un stock total de más de US$21.300 millones. En términos interanuales, el aumento supera el 49%, con fuerte protagonismo del financiamiento comercial.
Especialistas señalan que este comportamiento responde a la búsqueda de tasas más bajas por parte de empresas, aunque advierten que la decisión de endeudarse en dólares depende de las expectativas sobre el tipo de cambio y el riesgo de una eventual devaluación.
La evolución del crédito refleja las tensiones actuales de la economía, con un sistema financiero que enfrenta limitaciones en pesos y una creciente inclinación hacia el financiamiento en moneda extranjera.
