El director técnico Xeneize empieza a definir un equipo condicionado por los lesionados, los suspendidos y los futbolistas que ya tienen la cabeza puesta en los millones de los mercados extranjeros.
El margen de error se redujo a cero en la Ribera y la tensión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es total. El cuerpo técnico liderado por Claudio Úbeda inicia las prácticas con la pesada obligación de armar una estructura capaz de ganarle al conjunto chileno el próximo jueves, sabiendo perfectamente que cualquier resultado que no sea una victoria arrastrará al club al subsuelo de la Copa Sudamericana, desatando una crisis institucional de consecuencias impredecibles.
La bronca de los hinchas se hace sentir en las calles ante la fragilidad física de las estrellas del plantel, encarnada en la figura de Miguel Merentiel. El delantero uruguayo arrastra un desgarro en el sóleo y, aunque el cuerpo técnico pretende arriesgarlo por la falta de variantes de peso, la decisión genera un fuerte debate sobre la improvisación médica en el club para afrontar el partido más crucial del semestre.
Para colmo de males, la defensa llega remendada por la irresponsabilidad de Ayrton Costa, quien quedó fuera de la definición por acumulación de tarjetas amarillas, obligando el ingreso de Marco Pellegrino en la zaga central. Las discusiones en los cafés porteños apuntan a la falta de disciplina táctica de un equipo que se juega la vida con juveniles y futbolistas como Exequiel Zeballos, quien disputaría su último encuentro antes de armar las valijas para emigrar al exterior.
La sombra del fracaso deportivo agita el clima político en los pasillos de la Bombonera, donde la dirigencia sabe que el público no perdonará otra eliminación prematura en el plano internacional. Mientras el rival trasandino llega con el plantel descansado tras dosificar esfuerzos en su torneo local, la alineación azul y oro depende de un milagro físico de sus referentes para no sentenciar el ciclo de varios cuestionados.
Las cartas están sobre la mesa y los entrenamientos en el predio determinarán si el esquema de emergencia del entrenador es suficiente para calmar las aguas o si se convertirá en el detonante de un estallido generalizado el jueves a la noche.
