La exposición, inaugurada en el Museo MARCO La Boca, reúne obras de distintas etapas de la artista y culmina con una experiencia de realidad virtual desarrollada junto a A4E, donde el viento se transforma en historia, sonido y recorrido sensorial.
El Museo MARCO La Boca presenta La casa del viento, la nueva exposición de la artista Marcela Cabutti, una propuesta que reúne obras de diferentes momentos de su trayectoria y, al mismo tiempo, marca el inicio de una nueva etapa de investigación artística.
Con curaduría de Eva Grinstein, la muestra propone un recorrido en el que el viento deja de ser un fenómeno natural para convertirse en un hilo conductor que atraviesa paisajes, culturas, memorias y experiencias personales.
Reconocida por desarrollar investigaciones que combinan historia, geografía, botánica y antropología, Cabutti construye en esta exposición un universo donde cada pieza dialoga con las demás a partir de un elemento invisible, pero omnipresente: el aire.
La muestra reúne esculturas, instalaciones y piezas realizadas en PVC, acrílico, cristal y MDF. El recorrido comienza con una imponente escultura de tres metros y medio de altura que conecta la planta baja con el primer piso del museo y finaliza con una experiencia inmersiva de realidad virtual desarrollada junto a la plataforma especializada A4E.
Una diosa del viento que recibe al visitante
La obra que abre la exposición es La diosa del viento, una monumental expansión de la serie de «mujeres cactáceas y suculentas» que Cabutti realizó en 2006 para explorar la relación entre el paisaje y la condición femenina.
La escultura presenta una superficie suave y orgánica que contrasta con una cabeza de formas más punzantes, rodeada por pequeñas esferas de vidrio azul producidas en una fábrica recuperada. Finalizada la muestra, la pieza pasará a integrar el jardín escultórico latinoamericano del Museo Campo.
Viajes, naturaleza y memoria
En el centro de la sala, una serie de tótems organizados en círculo funcionan como vestigios de una civilización imaginaria. Sobre ellos aparecen dibujos inspirados en los viajes que la artista realizó por Namibia y por la provincia de Catamarca, donde el viento adquirió un profundo significado biográfico.
Entre las referencias que nutren la exposición sobresale la Welwitschia mirabilis, una planta africana capaz de sobrevivir desde la era jurásica, que Cabutti incorporó como símbolo de resistencia.
Las columnas exhiben figuras talladas que evocan petroglifos y funcionan como una especie de diario de viaje, donde confluyen recuerdos personales, investigaciones y homenajes a quienes participaron de esos recorridos.
El resultado es una cartografía emocional que conecta experiencias vividas en Catamarca, Balcarce, Mar del Plata, Punta Ballena, Santa Teresa, José Ignacio, Namibia y Sudáfrica.
El viento también se experimenta
El recorrido culmina con una experiencia inmersiva en realidad virtual desarrollada durante dos años junto al laboratorio A4E, bajo la dirección artística de Mariano Giraud.
Lejos de reproducir digitalmente las esculturas, la propuesta busca traducir el universo creativo de Cabutti a un nuevo lenguaje, donde el espectador puede recorrer un paisaje en permanente transformación sin un punto de vista predefinido.
«La responsabilidad de la mirada ya no la tiene el artista», explica Cabutti. En este tipo de experiencias, cada visitante decide hacia dónde dirigir su atención, obligando a pensar el espacio completo y no solo un encuadre determinado.
La instalación incorpora sonidos del viento, montañas, esferas de cristal y figuras inspiradas en distintas obras presentes en la muestra, generando un recorrido sensorial donde naturaleza, memoria y tecnología conviven en un mismo escenario.
Un mito andino como punto de partida
Durante su investigación, Cabutti encontró en la biblioteca del Museo de Ciencias Naturales de La Plata un libro publicado en 1899 por el historiador Adán Quiroga. Allí descubrió el mito de Huayrapuca, la diosa andina de los vientos, venerada por los antiguos pueblos calchaquíes.
Ese hallazgo terminó convirtiéndose en uno de los ejes conceptuales de la exposición, donde el viento aparece como una fuerza capaz de modelar territorios, sostener cosechas, transmitir relatos y mantener vivas las memorias de distintas culturas.
La casa del viento puede visitarse en el Museo MARCO La Boca (Av. Almirante Brown 1031) de jueves a domingos, de 10 a 18 horas. La entrada general tiene un valor de $6.000, mientras que para residentes argentinos cuesta $3.000. Jubilados, docentes, estudiantes, personas con discapacidad y vecinos del barrio ingresan de manera gratuita con acreditación.
