En una entrevista, Marcelo Tinelli repasó sus años dorados en VideoMatch y se animó a confesar una cuenta pendiente que dejó huella en su memoria: sus encuentros televisivos con las estrellas internacionales Xuxa y Thalía. Lejos de la picardía que solía mostrar frente a cámara, el conductor admitió que, en aquel entonces, la timidez le jugó una mala pasada
«Pensé que Xuxa sería la mamá de mis hijos»
El recuerdo surgió cuando le consultaron sobre su química con la «Reina de los bajitos». Con total sinceridad, Tinelli reveló que su interés fue mucho más allá de una simple entrevista: «Yo me imaginé que Xuxa podía ser la mamá de mis hijos. Estuve cerca, pero no concreté». El conductor confesó que, si bien la brasileña estaba en su radar emocional, hubo motivos que lo frenaron a la hora de dar el paso definitivo en aquel momento.
El arrepentimiento con Thalía
La otra gran figura que ocupó la conversación fue Thalía. Al repasar los archivos televisivos, Tinelli se mostró crítico con su propia actitud ante la estrella mexicana: «Con Thalía me tendría que haber animado, pero me quedé tenso. Me cagué. Fui un nabo total».
El conductor recordó el clip donde Thalía, al verlo, le decía «qué guapo estás», y reconoció que, ante semejante apertura, su reacción fue excesivamente cautelosa. «Sentí que fui el técnico inglés, metí el culo atrás», bromeó entre risas con sus panelistas, quienes no dejaron pasar la oportunidad de recordarle su fama de «conquistador» posterior a esos años.
Entre el pasado y el presente
A pesar de las bromas de sus compañeros sobre su predilección por figuras extranjeras, Tinelli aclaró que su historial de novias internacionales se limita casi exclusivamente a su reciente vínculo con la peruana Milett Figueroa. Ante las preguntas sobre el estado actual de esa relación, el conductor intentó mantener el foco en la nostalgia televisiva, aunque reconoció que mantiene el contacto con ella.
El repaso por aquellos años de VideoMatch no solo sirvió para desempolvar momentos icónicos de la televisión argentina, sino también para mostrar a un Marcelo más reflexivo sobre las oportunidades amorosas que, entre luces y cámaras, dejó pasar por pura inhibición.
