El Gobierno porteño acelera una obra de lujo para conectar parques en la zona norte, despertando críticas por las prioridades del gasto público en plena crisis.
La gestión porteña no frena la marcha en la Costanera Norte y ya montó los primeros tramos del puente sobre el arroyo Ugarteche. Con una inversión que supera los mil millones de pesos, la estructura busca unir los parques Carrasco y Salguero para que peatones y ciclistas circulen sin obstáculos. Sin embargo, el millonario presupuesto destinado a una zona de esparcimiento exclusivo vuelve a poner bajo la lupa el destino de los fondos de los vecinos.
Mientras el asfalto porteño cruje en los barrios y los servicios públicos enfrentan reclamos diarios, el Ministerio de Infraestructura apuesta fuerte al plan BA Costa. La obra promete un acceso directo al Río de la Plata y una integración total del entorno verde en la Comuna 14, beneficiando principalmente a Palermo y Recoleta. El puente, de doce meses de ejecución, se presenta como la joya de la corona de una ribera cada vez más intervenida.
La polémica no es nueva: cada peso invertido en la costanera genera un debate feroz entre quienes celebran la modernización y quienes denuncian un maquillaje de lujo para un sector privilegiado. El avance del montaje de las estructuras metálicas es hoy el símbolo de una gestión que prioriza la estética ribereña por sobre las urgencias habitacionales y de infraestructura básica que golpean a otros puntos de la capital.
Desde el oficialismo defienden la conectividad y el fortalecimiento del acceso público al río, pero para gran parte de la ciudadanía el número final de la licitación resulta difícil de digerir. La obra sigue su curso y el puente ya asoma sobre el agua, marcando una nueva etapa en la transformación del borde costero que divide aguas entre la recreación y la bronca por el gasto.
¿Es una obra necesaria para recuperar el río o se trata de otro gasto exorbitante en una ciudad que tiene las prioridades invertidas? El tiempo y el uso de los vecinos dirán si el puente alivia el tránsito recreativo o profundiza la grieta por el uso de los impuestos.
