Tras los terremotos que afectaron a la costa norte del país, familias y rescatistas continúan buscando sobrevivientes entre los edificios derrumbados con recursos limitados y escasa maquinaria disponible.
A casi una semana de los terremotos que devastaron parte de la ciudad costera de La Guaira, en Venezuela, vecinos, familiares y voluntarios continúan retirando escombros de manera manual ante la falta de maquinaria operativa para las tareas de rescate.
En una de las zonas afectadas, una excavadora del Gobierno permanecía detenida. Según explicó su operador, el equipo no podía ser utilizado por falta de combustible, una situación que obligó a muchos ciudadanos a continuar la búsqueda de personas atrapadas utilizando picos, palas y sus propias manos.
La situación generó cuestionamientos hacia la respuesta oficial frente a la emergencia. La analista política Carmen Beatriz Fernández sostuvo que la tragedia expuso las dificultades del Estado para responder a las necesidades básicas de la población en un contexto de crisis.
Por su parte, la dirigente opositora María Corina Machado aseguró que la catástrofe la impulsó a regresar a Venezuela desde su exilio en Estados Unidos para acompañar a los afectados.
Desde el Gobierno defendieron las medidas implementadas. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó sobre la organización de voluntarios según prioridades establecidas, mientras que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, pidió a la población coordinarse con las estructuras comunitarias para facilitar la localización de personas desaparecidas y optimizar las tareas de rescate.
En La Guaira, una de las localidades más golpeadas por los sismos, continúan los trabajos en condiciones complejas. Hassel Mendoza, una ingeniera que viajó desde Tampa para buscar a parte de su familia desaparecida, explicó que los equipos disponibles carecen de herramientas como taladros y sensores para agilizar la remoción de escombros. Si bien destacó la llegada de donaciones de agua, consideró que los recursos siguen siendo insuficientes.
La cifra oficial de fallecidos continúa en aumento. Las autoridades informaron al menos 1.943 víctimas fatales, aunque distintos organismos consideran que el número podría ser mayor. En ese contexto, Naciones Unidas confirmó la adquisición de 10.000 bolsas para cadáveres como parte de la asistencia humanitaria prevista para la emergencia.
Pese al paso de los días, continúan registrándose operativos de búsqueda con la esperanza de encontrar sobrevivientes. Equipos internacionales de rescate señalaron que aún existen posibilidades de hallar personas con vida entre los edificios colapsados.
Entre quienes participan de esas tareas se encuentra Deivis Ramos, quien busca a sus dos hijas fallecidas junto a otros familiares. Desde el primer día del desastre permanece removiendo escombros en el edificio donde se encontraban sus seres queridos. Según relató, además del apoyo de rescatistas venezolanos, también recibió ayuda de voluntarios y brigadas llegadas desde distintos países.
