El escándalo posterior a la final del Mundial sigue sumando esquirlas. Lejos de calmarse las aguas, el cruce entre Dani Olmo y el cuerpo técnico de la Selección argentina escaló a un nuevo nivel luego de que el mediocampista del Barcelona fulminara las declaraciones de Roberto Fabián «Ratón» Ayala.
Un pedido de disculpas que encendió la polémica
Días después de que el ayudante de campo de Lionel Scaloni saliera a manifestar su arrepentimiento —aunque minimizando el episodio al calificarlo como un «simple empujón» motivado por un cruce verbal previo—, la respuesta del español no tardó en llegar. En una entrevista concedida al Diari de Terrassa, Olmo desmintió categóricamente haber provocado al exdefensor y puso en duda sus intenciones.
«Si alguien asegura que está arrepentido, pero después justifica un puñetazo afirmando que era como respuesta a algo que le dije, entonces seguramente no se arrepiente, porque está faltando a la verdad», disparó el mediocampista, visiblemente molesto por la versión instalada desde el entorno albiceleste.
Tolerancia cero y el ejemplo para las nuevas generaciones
Lejos de buscar un acercamiento o aceptar un cara a cara para solucionar el conflicto, el futbolista formado en La Masía fue tajante sobre su postura y descartó la necesidad de recibir un perdón: «No le dije nada, así que a mí no me hace ninguna falta que se disculpe. Lo que nos define realmente no es el error, sino el valor de asumirlo con humildad, verdad y dignidad».
Para cerrar, el campeón del mundo reflexionó sobre la responsabilidad implícita que conlleva la alta competencia y el impacto de estas actitudes en quienes miran desde afuera: «La trascendencia del fútbol hace que los jugadores seamos un ejemplo para los niños y las nuevas generaciones, y eso comporta una gran responsabilidad. Queremos que estén orgullosos de cómo competimos, de cómo ganamos, pero sobre todo de nuestro comportamiento».
