Realizaron más de veinte allanamientos en plena Ciudad para frenar una red que secuestró 250.000 dólares con falsas inversiones.
La delincuencia digital golpeó el corazón de las comunas porteñas y la Policía de la Ciudad tuvo que desplegar un megaoperativo para frenar a una organización que vaciaba cuentas desde departamentos en Retiro, Flores y Belgrano. La banda operaba bajo la fachada de empresas financieras y utilizaba aplicaciones truchas para atrapar a vecinos incautos que buscaban salvar sus ahorros.
El botín recuperado es obsceno: fajos que suman 172.000 dólares en efectivo y una fortuna en criptomonedas que los delincuentes movían desde la comodidad de sus equipos electrónicos. Mientras muchos porteños no llegan a fin de mes, estos estafadores montaban oficinas en Saavedra y Villa Urquiza para simular negocios que no eran más que un laberinto para que el dinero nunca volviera a sus dueños.
Hay ocho imputados que caminaban entre nosotros como ciudadanos ejemplares mientras lideraban esta ingeniería del robo. El despliegue de la División Delitos Tecnológicos puso al descubierto cómo los «criptoestafadores» utilizan la tecnología para acechar a cualquiera que tenga un celular en la mano.
Lo que empezó con una denuncia en el sur terminó destapando una olla de corrupción tecnológica que cruza todo el AMBA. La pregunta que queda flotando es cuántas organizaciones más están operando ahora mismo desde un edificio de tu barrio sin que nadie sospeche nada.
El golpe policial fue contundente, pero el rastro de las empresas ficticias demuestra que la seguridad virtual en la Ciudad es una batalla que recién comienza.
