El presidente de Estados Unidos aterriza en territorio de Xi Jinping presionado por una guerra que no termina y una crisis energética que castiga los bolsillos porteños.
La Ciudad de Buenos Aires no es ajena al sismo geopolítico que se vive en Asia. Mientras Donald Trump busca un respiro comercial, la sombra del conflicto con Irán —socio clave de los chinos— amenaza con arruinarle el banquete de Estado. En la Casa Blanca hay pánico: temen que Xi Jinping aproveche el desgaste militar estadounidense para exigir que Washington le suelte la mano a Taiwán y levante el bloqueo tecnológico.
La realidad es que el Trump que llega a Beijing no es el mismo de 2017. Se encuentra con una potencia asiática que ya no depende de los chips americanos y que maneja las llaves del petróleo iraní que el mundo necesita. En las mesas de dinero de la City porteña se sigue el minuto a minuto: si Trump no logra que Xi interceda para reabrir el estrecho de Ormuz, la inflación energética global podría dispararse, borrando cualquier esperanza de alivio económico local.
El morbo de la reunión está en las «cartas» que guarda Xi bajo la manga. El líder chino sabe que Trump necesita victorias urgentes para sus votantes y podría ofrecerle compras masivas de soja y aviones a cambio de concesiones políticas que harían crujir la diplomacia internacional. La presencia de pesos pesados como Elon Musk y Tim Cook en la comitiva confirma que lo que se juega en esa mesa es el control total de la Inteligencia Artificial y el futuro de las exportaciones.
Es una timba de alto vuelo donde la paz mundial es la ficha principal. China se ofrece como mediador en el desastre de Irán, pero el precio que pedirá a cambio podría cambiar el mapa del poder para siempre. Mientras tanto, en los cafés de CABA la pregunta es una sola: ¿Logrará el «amigo» Xi salvarle la ropa a Trump o le cobrará una factura impagable?
La tensión es total y el resultado de esta cumbre marcará si vamos hacia un nuevo pacto de caballeros o hacia una fragmentación irreversible que nos va a terminar golpeando a todos por igual.
