El ministro de Economía presentó un proyecto para construir un reactor modular en Atucha con financiamiento privado. La iniciativa abrió un fuerte debate entre especialistas por el futuro del desarrollo nuclear argentino, la situación del proyecto CAREM y la factibilidad de conseguir la inversión anunciada.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la puesta en marcha de un proyecto para construir un reactor nuclear modular de pequeña escala en el complejo de Atucha, una iniciativa que demandaría una inversión estimada en 1.200 millones de dólares y que sería financiada con capitales privados provenientes de Estados Unidos.
Según explicó el funcionario, el proyecto contempla el desarrollo de un reactor ACR-300, de aproximadamente 300 megavatios eléctricos (MWe), perteneciente a la familia de los reactores modulares pequeños (SMR), una tecnología que distintos países buscan desarrollar como alternativa para ampliar la generación de energía libre de emisiones.
El anuncio, sin embargo, despertó interrogantes entre especialistas del sector, quienes plantearon dudas sobre la obtención del financiamiento, los plazos de desarrollo y el impacto que podría tener sobre el programa nuclear argentino, especialmente luego de la paralización del proyecto CAREM.
El debate sobre la tecnología y las patentes
En el mensaje difundido por Caputo se señaló que el reactor utilizará patentes desarrolladas en la Argentina.
No obstante, especialistas consultados sostienen que el diseño está basado en desarrollos de INVAP que actualmente son impulsados por Meitner Energy, una empresa de capitales estadounidenses, situación que abrió el debate sobre el control futuro de esa tecnología.
También remarcan que el ACR-300 no es el mismo reactor que el CAREM, aunque pertenece a la misma familia de reactores modulares pequeños, una tecnología que aún no se comercializa de manera masiva y cuyo desembarco en el mercado internacional se proyecta para los próximos años.
El contexto internacional
La energía nuclear volvió a ocupar un lugar central en las estrategias energéticas de distintas potencias, impulsada por el crecimiento del consumo eléctrico y la necesidad de reducir emisiones.
Actualmente, China y Rusia encabezan el desarrollo de este tipo de reactores, mientras que Estados Unidos también relanzó programas vinculados a la energía nuclear.
En septiembre de 2025, el Gobierno argentino anunció la adhesión al programa FIRST, una iniciativa internacional destinada a promover el desarrollo responsable de reactores modulares pequeños.
Sin embargo, especialistas señalan que esa decisión coincidió con la suspensión del proyecto CAREM, el reactor modular desarrollado íntegramente por el Estado argentino.
Las dudas sobre el financiamiento
Uno de los principales cuestionamientos gira en torno al financiamiento anunciado.
El especialista Diego Hurtado sostuvo que los 1.200 millones de dólares mencionados por el Gobierno aún no están disponibles y que la empresa Meitner Energy habría invertido hasta el momento alrededor de 50 millones de dólares, por lo que el resto del capital debería conseguirse mediante futuras rondas de financiamiento.
Según Hurtado, existen más de un centenar de proyectos de reactores modulares pequeños en el mundo, aunque solo un número reducido logró avanzar hasta la etapa de construcción u operación.
En esa misma línea, la expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, consideró que la probabilidad de que el ACR-300 complete todas las etapas técnicas, regulatorias y financieras necesarias para convertirse en un proyecto operativo podría demandar entre diez y doce años.
Ambos especialistas coincidieron en advertir sobre los riesgos de que el proyecto quede limitado al plano financiero sin llegar a concretarse, aunque esas apreciaciones corresponden a sus análisis y no constituyen definiciones oficiales.
El futuro del proyecto CAREM
Otro de los ejes del debate es la situación del CAREM, el reactor modular desarrollado por la Argentina.
De acuerdo con Hurtado, la obra había alcanzado un avance cercano al 64% y hasta 2023 había recibido inversiones estatales por unos 690 millones de dólares.
Serquis sostuvo además que el proceso de ajuste presupuestario provocó la salida de profesionales especializados desde la CNEA hacia empresas privadas, lo que, según afirmó, implica una pérdida de conocimiento estratégico para el país.
La exfuncionaria también cuestionó la paralización del proyecto Atucha III y sostuvo que el actual Gobierno prioriza acuerdos internacionales por sobre el desarrollo de tecnología nacional.
Cómo es el ACR-300
El ACR-300 pertenece a la categoría de reactores modulares pequeños (SMR), equipos cuya potencia oscila entre los 20 y los 300 megavatios, considerablemente menor que la de las centrales nucleares tradicionales, que suelen producir entre 800 y 1.200 megavatios.
Entre sus principales ventajas teóricas figuran sistemas de seguridad pasiva más avanzados, menores costos de construcción y la posibilidad de abastecer regiones alejadas de los grandes sistemas eléctricos.
El diseño tiene origen en desarrollos tecnológicos realizados por INVAP, aunque actualmente es impulsado por Meitner Energy para su futura comercialización.
La situación de la CNEA
El anuncio también volvió a poner el foco sobre la situación presupuestaria de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Según un informe elaborado por el Grupo EPC, el presupuesto del organismo acumuló una reducción del 45,4% durante los últimos tres años y se ubica un 53,8% por debajo del nivel registrado en 2022.
El mismo informe sostiene que la CNEA perdió 494 puestos de trabajo desde 2023, mientras que el conjunto del sector nuclear —incluyendo Nucleoeléctrica Argentina y Dioxitek— redujo su plantilla en alrededor de 808 trabajadores.
El proyecto anunciado por el Gobierno abre un nuevo capítulo para la política nuclear argentina, en un contexto en el que conviven expectativas por el desarrollo de nuevas tecnologías, interrogantes sobre el financiamiento privado y un intenso debate acerca del futuro de la capacidad científica y tecnológica nacional.
