La Bonaerense descabezó a una organización criminal que usaba tecnología narco para evitar los operativos. El líder, buscado por matar y amenazar a medio mundo, fue reducido tras un despliegue sorpresa en el Oeste. ¡Imágenes exclusivas del arresto!
Fue un operativo quirúrgico. Sin disparar un solo tiro pero con toda la fuerza del Estado, la policía detuvo a Fabián Bravo y su pareja. El «Gordo Pei» lideraba una banda de alta complejidad que combinaba el narcomenudeo tradicional con el uso de plataformas digitales para blindar sus movimientos delictivos.
La investigación de la UFI 7 de San Martín reveló una trama de terror: la banda del «Gordo» no solo vendía veneno en los barrios, sino que ejecutaba a quienes se interponían en su camino. Por eso estaban prófugos por homicidio agravado; sabían que si los agarraban, no salían más.
La inteligencia criminal detectó que el prófugo se movía con una logística de primer nivel, utilizando aplicaciones de difícil rastreo para dar órdenes a sus sicarios y distribuidores. Sin embargo, el cerco se cerró este 1º de abril. La detención de un familiar con un arsenal fue la clave para geolocalizar la guarida del capo en el oeste bonaerense.
El operativo final fue un despliegue de película. Cuando las patrullas rodearon la casa, la mujer de Bravo intentó una corrida desesperada para distraer a los efectivos, pero no hubo caso. Los agentes entraron por techo y ventanas, reduciendo al narco antes de que pudiera manotear alguna de sus armas.
La banda quedó herida de muerte. Con sus líderes tras las rejas y los teléfonos secuestrados cantando todos sus secretos, el imperio del «Gordo Pei» se derrumba. Es un mensaje claro para el resto: en el Conurbano, tarde o temprano, la ley te encuentra.
