El mercado no prevé una fuerte aceleración del tipo de cambio durante lo que resta del año. La mayor oferta de divisas por exportaciones, deuda corporativa y créditos en dólares podría aportar estabilidad, aunque el cierre de mes y una mayor demanda de los ahorristas podrían generar tensión en los próximos días.
El mercado no espera grandes tensiones cambiarias durante lo que resta de 2026, pese a que el dólar mayorista superó recientemente la zona de los $1.500. El equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo, mantiene como prioridades la estabilidad del mercado cambiario y la continuidad del proceso de desinflación.
Las proyecciones apuntan a que, incluso por encima de ese nivel, el tipo de cambio podría mantenerse relativamente estable durante los próximos meses, respaldado por una mayor disponibilidad de divisas y por la intervención indirecta del Gobierno en los mercados de dólar linked y futuros de dólar, donde ofrece cobertura a los inversores para reducir las presiones sobre la cotización.
Sin embargo, el escenario podría ser diferente en el corto plazo, ya que existen varios factores que podrían generar una mayor demanda de dólares durante los próximos días.
Los factores que pueden presionar al dólar
Entre los elementos que podrían impulsar temporalmente al tipo de cambio aparece el fixing de la letra dólar linked D31G6, realizado recientemente. Se trata de la fijación del tipo de cambio de referencia utilizada para determinar el monto en pesos que reciben los inversores. Habitualmente, los grandes jugadores buscan impulsar la cotización para obtener una mayor cantidad de pesos.
A esto se suma el cierre de posiciones de fin de mes de bancos y grandes operadores, que puede incrementar la demanda de cobertura.
Otro factor será la mayor demanda de dólares de los ahorristas durante los primeros días de septiembre, luego del cobro de salarios.
Una vez superados estos movimientos, las estimaciones apuntan a que la demanda privada de divisas podría moderarse.
En paralelo, el Banco Central redujo el ritmo de compras de dólares. El martes adquirió apenas US$9 millones, uno de los montos más bajos del año, mientras que posteriormente elevó la compra a US$61 millones.
El objetivo oficial es evitar sumar presión sobre el tipo de cambio en este momento. Durante agosto, las compras acumuladas todavía no alcanzaron los US$500 millones, aunque en el acumulado de 2026 superan los US$13.800 millones, impulsadas por el volumen de reservas acumulado durante la primera mitad del año.
Más dólares podrían aportar estabilidad al mercado
El equipo de research de Max Capital considera que el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones y de las emisiones de deuda corporativa en el exterior continuará siendo sólido, aunque a un ritmo menor al registrado durante los últimos seis meses.
De acuerdo con esa evaluación, el tipo de cambio podría mantenerse relativamente estable durante algún tiempo y sólo requeriría un ajuste moderado tanto en la cotización como en las tasas de interés.
Uno de los principales motores del ingreso de dólares durante este año es Vaca Muerta. Las exportaciones de energía podrían alcanzar unos US$15.000 millones durante 2026, según estimaciones privadas. Hasta julio, las ventas ya habían llegado a US$9.150 millones.
El sector agropecuario también mantiene un potencial de ingreso de divisas. Los datos oficiales indican que hasta el momento se comercializó aproximadamente el 50% de la campaña de soja, por lo que todavía existe margen para que ingresen dólares durante los próximos meses, siempre que los productores encuentren incentivos para liquidar sus granos, ya sea por una mejora del tipo de cambio o por una suba en el precio del commodity.
A su vez, las empresas continuarían obteniendo financiamiento tanto en el mercado local como en el exterior. Esas divisas podrían posteriormente ingresar al mercado de cambios y ampliar la oferta.
La misma dinámica podría darse con los nuevos créditos bancarios en dólares, luego de la flexibilización implementada por el Gobierno para ampliar el acceso de las empresas a este tipo de financiamiento, más allá de aquellas vinculadas directamente con las exportaciones.
Según el análisis de mercado, estos factores contribuirían a aumentar la oferta de dólares y favorecerían la estabilidad cambiaria, al mismo tiempo que permitirían al Banco Central continuar con la acumulación de reservas.
Por qué el dólar por encima de $1.500 puede ser una señal positiva
Para Max Capital, la suba del dólar hasta la zona de los $1.510 puede interpretarse como una señal positiva, debido a que el equipo económico mostró disposición a permitir que la cotización avance cuando las condiciones lo requieren.
Desde esa perspectiva, una defensa demasiado fuerte del peso podría haber trasladado la presión hacia las tasas de interés y generado nuevamente un escenario de tasas elevadas como el observado durante 2025. Esa posibilidad, sin embargo, es considerada poco probable en el contexto actual.
El análisis sostiene que era necesario permitir cierto movimiento del tipo de cambio dentro de un proceso de normalización de la liquidez.
Por su parte, Martín Genero, de Clave Bursátil, tampoco prevé presiones significativas sobre la moneda. Según su mirada, el equipo económico continuará administrando el dólar mediante las herramientas que viene utilizando, tanto de manera directa como indirecta, a través de la cobertura cambiaria ofrecida en los mercados de dólar linked y futuros.
En ese escenario, una crisis cambiaria durante este año no forma parte de sus previsiones.
A su vez, Félix Marenco, de Cocos Capital, puso el foco en la evolución de los flujos de divisas. El menor aporte estacional del sector agroexportador podría ser compensado por nuevos motores de oferta, entre ellos las emisiones de deuda corporativa y provincial, las exportaciones de energía de Vaca Muerta y la ampliación del crédito en dólares al sector privado.
La demanda de cobertura continúa siendo una variable clave para el mercado. Mientras se mantenga elevada, el esquema requiere un equilibrio entre tasas de interés, cotización del dólar y acumulación de reservas.
La expectativa del mercado es que el Gobierno continúe administrando esa tensión y permita movimientos moderados del tipo de cambio cuando sean necesarios para evitar que la presión termine trasladándose de manera más fuerte a las tasas.
