El polémico estratega digital rompió el silencio con un fuerte descargo en la plataforma X para marcarle la cancha al sector de Martín Menem, desatando un escándalo político que sacude la Casa Rosada.
La guerra de egos y operaciones cruzadas en el corazón del poder central sumó un capítulo de alto voltaje que expone una fractura que ya es imposible de ocultar. El asesor presidencial Santiago Caputo lanzó una durísima advertencia pública dirigida de manera directa al riojano Martín Menem y al ala que responde a la secretaría general de la Presidencia. Lejos de buscar paños fríos tras el escándalo de las cuentas falsas de espionaje digital, el consultor duplicó la apuesta y sentenció que le importa poquísimo quién se ofende mientras defiende su lugar en el esquema oficial.
El detonante de esta feroz embestida fue la filtración de un perfil anónimo en redes sociales que se dedicaba a defenestrar a los propios ministros del gabinete, una cuenta que el entorno de Caputo atribuye directamente a una burda operación del titular de la Cámara de Diputados. Aunque el legislador intentó ensayar una insólita defensa en los grupos de WhatsApp echándole la culpa a un error involuntario de su community manager, la tregua quedó completamente rota y la jauría digital del streaming oficialista ya salió a cazar a los señalados como traidores.
La gravedad del asunto radica en la impunidad con la que las facciones gobernantes dirimen sus misas negras a la vista de toda la sociedad, utilizando plataformas virtuales como campo de batalla en lugar de gestionar. Las disputas por el armado territorial bonaerense y el control de las listas legislativas para las próximas elecciones terminaron por dinamitar el mito del equipo homogéneo. Mientras el país afronta una severa crisis económica, los encargados de la conducción del Estado pierden el tiempo en berrinches virtuales de microclima.
Con la cuenta del conflicto totalmente fuera de control, la posición del asesor clave del Ejecutivo fue tajante al afirmar que sólo responderá a las órdenes directas del jefe de Estado, desautorizando cualquier intento de presión por parte de los denominados «karinistas». El nivel de beligerancia entre Las Fuerzas del Cielo y el aparato tradicional riojano promete paralizar las negociaciones políticas clave en el Congreso de la Nación.
La escalada no encuentra techo y el silencio del presidente de la Nación alimenta las peores sospechas sobre la gobernabilidad del frente oficialista. Las cartas están sobre la mesa, los bandos ya eligieron sus trincheras y el desenlace de este canibalismo tuitero pone en riesgo directo el rumbo institucional del país.
