La Scaloneta volvió a sacar pecho en el momento más difícil. Perdía por un gol de Anthony Gordon, pero reaccionó sobre el final con Enzo Fernández y Lautaro Martínez para vencer 2-1 a Inglaterra. Ahora buscará el bicampeonato frente a España.
Una vez más, la Selección Argentina demostró que nunca se entrega. Cuando el partido parecía escaparse, el campeón del mundo reaccionó con autoridad, dio vuelta el resultado en los últimos minutos y derrotó 2-1 a Inglaterra para meterse en la gran final del Mundial 2026.
El equipo de Lionel Scaloni escribió otro capítulo inolvidable de su historia con una remontada que desató el festejo de miles de hinchas argentinos en Atlanta y de millones que siguieron el encuentro desde distintos puntos del país.
El comienzo fue exactamente como se esperaba para una semifinal mundialista: intenso, físico y muy disputado. Argentina buscó hacerse dueña de la pelota, mientras que Inglaterra respondió con presión y un planteo que obligó a jugar cada balón como si fuera el último.
Las situaciones de peligro fueron escasas durante la primera mitad. El desarrollo estuvo marcado por las infracciones, las discusiones y un trámite muy cerrado que dejó todo abierto para el complemento.
La emoción llegó después del descanso.
A los 54 minutos, Anthony Gordon encontró un espacio por el sector izquierdo del ataque inglés y definió para poner el 1-0. El golpe fue duro para la Albiceleste, que se encontró por primera vez en desventaja en una instancia decisiva del torneo.
Pero este equipo volvió a responder como lo hizo tantas veces.
Scaloni movió el banco, adelantó las líneas y Argentina comenzó a empujar a Inglaterra contra su propio arco. Jordan Pickford apareció una y otra vez para sostener la ventaja, aunque la presión argentina no dejaba de crecer.
La resistencia inglesa finalmente se rompió a cinco minutos del final.
Lionel Messi recibió abierto sobre la derecha, levantó la cabeza y asistió a Enzo Fernández, que controló y sacó un potente derechazo cruzado para poner el empate y volver a encender la ilusión argentina.
Con el impulso anímico completamente de su lado, la Scaloneta fue por el golpe definitivo.
Ya en tiempo de descuento, Alexis Mac Allister estrelló un remate en el palo y la jugada continuó. Messi volvió a hacerse cargo del ataque, desbordó por la banda derecha y envió un centro preciso al segundo palo, donde Lautaro Martínez apareció para empujar la pelota y decretar el 2-1 definitivo.
La explosión fue inmediata.
Jugadores, cuerpo técnico e hinchas celebraron una clasificación que volvió a confirmar el ADN competitivo del seleccionado argentino, capaz de reinventarse incluso en los momentos de mayor dificultad.
Tras el pitazo final, el plantel se acercó a las tribunas para compartir el festejo con los hinchas. En ese momento, varios futbolistas desplegaron una bandera con la frase «Las Malvinas son argentinas», una imagen que rápidamente se viralizó y generó repercusión dentro y fuera del país.
Las declaraciones posteriores reflejaron el espíritu del grupo. Emiliano «Dibu» Martínez aseguró que el equipo afrontó la semifinal «con el cuchillo entre los dientes» y destacó que el plantel siempre encuentra una respuesta cuando el contexto se vuelve adverso.
Leandro Paredes afirmó que los jugadores sabían lo que representaba este partido para los argentinos, mientras que Lisandro Martínez remarcó que la Selección intenta honrar la camiseta peleando hasta el último minuto.
La noche también volvió a tener a Lionel Messi como protagonista absoluto. El capitán asistió en los dos goles argentinos y se convirtió en el máximo asistidor en la historia de los Mundiales, ampliando un récord que reafirma su lugar entre las máximas figuras del fútbol.
Con la clasificación asegurada, Argentina disputará el próximo domingo la final del Mundial 2026 frente a España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Allí buscará defender la corona obtenida en Qatar y conquistar una nueva estrella para seguir alimentando una era histórica del fútbol argentino.
