ARCHIVO - El portaaviones Gerald R. Ford, llega a Halifax el 28 de octubre de 2022. Pocas horas después del terrible ataque de Hamas, Estados Unidos comenzó a desplazar buques de guerra y aviones a la región para estar preparado para proporcionar a Israel lo que necesite para responder. (Andrew Vaughan/The Canadian Press via AP, File)
La Casa Blanca dinamitó las expectativas de un acuerdo inminente al endurecer de forma unilateral las condiciones de negociación. El colapso de la diplomacia reactivó de inmediato los bombardeos norteamericanos en el Golfo Pérsico y provocó una feroz represalia iraní que ya arrastra a terceros países al centro del conflicto.
Las frágiles promesas de pacificación en Oriente Medio volvieron a estrellarse contra la cruda realidad de la geopolítica de la fuerza. Las expectativas de un histórico entendimiento bilateral entre Estados Unidos e Irán se desvanecieron por completo tras revelarse que el presidente Donald Trump optó por endurecer drásticamente las exigencias de Washington en la mesa de negociaciones. Este intempestivo giro diplomático sirvió como preludio para una nueva y feroz escalada sobre el terreno: mientras Israel intensifica su ofensiva militar en el Líbano, el ejército estadounidense ejecutó su tercera ola de ataques aéreos en el sur del territorio persa en apenas una semana.
El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) justificó el despliegue bélico bajo la ya habitual retórica de la «legítima defensa». A través de un comunicado oficial en la plataforma X, la jefatura militar norteamericana precisó que los bombardeos estratégicos destruyeron sistemas de radar y centros de control de vehículos aéreos no tripulados en la ciudad de Goruk y en la estratégica isla de Qeshm, en pleno estrecho de Ormuz. Según el Pentágono, la incursión armada representó una respuesta directa a presuntas acciones hostiles de Irán, a quien acusan de haber derribado previamente un dron de vigilancia estadounidense MQ-1 que operaba en espacio aéreo internacional.
Por su parte, el régimen de Teherán denunció de inmediato las incursiones en su territorio y acusó formalmente a la administración de Trump de despedazar los pactos de cese de hostilidades que aún se encontraban vigentes. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, fue categórico al señalar la responsabilidad de Washington en la reactivación del conflicto abierto: «Estados Unidos está violando sistemáticamente el alto el fuego, incluso esta misma mañana», declaró el funcionario en una conferencia de prensa que eleva la tensión global.
La contraofensiva de Teherán arrastra a Kuwait
Lejos de replegarse, la respuesta militar de la República Islámica subió la apuesta estratégica y expandió los límites geográficos de la crisis. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció la ejecución de una ofensiva con misiles y drones dirigida contra una instalación militar utilizada por las fuerzas armadas norteamericanas, argumentando que desde dicho enclave secreto se coordinaban y abastecían los bombardeos que golpean el suelo iraní.
Si bien las agencias de propaganda estatales del régimen persa evitaron precisar las coordenadas exactas del objetivo destruido, la confirmación del impacto llegó desde las cancillerías vecinas. Las autoridades de defensa del emirato de Kuwait informaron en simultáneo que sus sistemas de baterías antiaéreas debieron activarse de emergencia para repeler una oleada de proyectiles balísticos y drones de procedencia hostil, responsabilizando directamente al gobierno de Teherán por violar su soberanía.
El incidente provocó una crisis diplomática paralela en la región. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait emitió un enérgico y urgente pronunciamiento internacional en el que manifestó que la administración estatal considera a Irán «plenamente responsable de estos ataques abyectos». El tablero de Oriente Medio ingresa así en una fase de volatilidad extrema, donde la diplomacia parece haber cedido definitivamente el paso al lenguaje de las armas y las superpotencias vuelven a medir fuerzas sin medir las consecuencias globales.
