El régimen de Irán militariza a la población civil con cursos de tiro express mientras Donald Trump lanza un ultimátum letal que hace temblar la economía global
La locura armamentista y el fanatismo estatal alcanzaron niveles sin precedentes en Irán, transformando las calles de Teherán en un polvorín a cielo abierto. En medio de un frágil alto el fuego que pende de un hilo, el gobierno iraní comenzó a distribuir fusiles de asalto en plazas públicas para adiestrar a mujeres y niños, mientras los presentadores de la televisión oficial disparan armas de guerra en vivo frente a las cámaras para agitar a las masas.
La provocación escaló al extremo tras una brutal publicación del presidente estadounidense Donald Trump en sus redes sociales, donde sentenció de forma tajante que el tiempo para negociar se terminó y que no quedará nada de la nación persa si no desmantelan su programa nuclear de inmediato. La respuesta del régimen extremista fue profundizar el adoctrinamiento civil, montando quioscos militares donde nenes de pocos años juegan a gatillar ametralladoras Kalashnikov descargadas.
El clima de hostilidad extrema impacta directamente en los mercados internacionales y enciende las alarmas en la City porteña ante el riesgo inminente de un bloqueo en el comercio mundial de combustibles. Mientras una parte de la sociedad iraní implora por la paz en canales clandestinos para poder tener una vida normal, los sectores más duros copan las avenidas elegantes al grito de guerra contra los Estados Unidos, asegurando que están listos para el sacrificio definitivo.
La entrega de armamento a civiles y la televisación de prácticas de tiro con miembros enmascarados de la Guardia Revolucionaria demuestran que las autoridades de ese país decidieron clausurar cualquier salida diplomática. Con las conversaciones de paz completamente destruidas, el planeta asiste en directo al inicio de un conflicto bélico que promete consecuencias devastadoras para el bolsillo de todos los ciudadanos.
La tensión geopolítica llegó al punto de no retorno y la reanudación de los bombardeos a gran escala parece una cuestión de horas si ninguno de los líderes decide retroceder en sus amenazas.
¿Hay que frenar al régimen iraní antes de que desate un desastre global o la culpa de la guerra es de las provocaciones de Donald Trump? Dejá tu opinión en el muro y debatí con los que justifican la locura de armar a la población civil.
